¡Bienvenidos pasajeros! Tiene mucho tiempo que no dedico esta sección a un creativo particular, menos aún en el cine; pero la temporada es la adecuada para hablar del que es probablemente el único creativo de terror del que me considero fanático, gracias probablemente a la influencia de mi papá, que fue el que me introdujo una de sus series. ¿Por qué decidí hablar de él hoy precisamente? Es una semana en la que muchas noticias del mundo del entretenimiento giran alrededor de
¡Bienvenidos pasajeros! De los estudios de animación famosos, al menos aquellos radicados en Hollywood, sólo hay uno del que nunca he hablado en este blog en más de cuatro años. Ignorarlo no ha sido intencional, pero por desgracia forma parte de una tendencia global: en más de quince años sólo han sacado cinco películas, y aunque todas me han gustado, como a casi toda la crítica, me avergüenza confesar que no vi ninguna de ellas en el cine, por distintos motivos. Acabamos de
¡Bienvenidos pasajeros! Siempre he dicho que no me gusta el terror, pero eso no siempre fue cierto. Hubo un breve instante, a finales de la primaria, cuando leí dos antologías de cuentos de horror simultáneamente: uno fue un encargo de la escuela, y el otro una edición bellamente ilustrada que me empeñé en que mis padres compraran. Escribo esta publicación un poco tarde, pues movido por la nostalgia pasé horas buscando ese volumen, donde conocí por primera vez a Le Fanu, Poe,